La Segunda Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural culminó con una Declaración, suscrita por 28 países, que reconoce el papel esencial de la reforma agraria, de las políticas de desarrollo rural sostenible y de la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra para promover la seguridad alimentaria y nutricional, poner fin al hambre y la pobreza, prevenir conflictos y transformar las condiciones de vida de las comunidades en las zonas rurales en el mundo.